Comunicado de la plataforma – 4 de octubre de 2017

Comunicado3Oct17 [PDF]

 

La Plataforma siempre condenó toda violencia, y hoy no puede dejar de hacerlo. Ayer, mientras tres de nosotros íbamos hacia Madrid para defender que el Corredor Mediterráneo no pasara por en medio de nuestras calles, que es a lo que está abocado al no contar con una circunvalación, por la dejación de nuestros gobernantes, –a pesar de haber sido declarada reiteradamente por FERRMED, Murcia-Alcantarilla, como el más grave cuello de botella del Corredor, desde Algeciras a Estocolmo, y que sí se ha planificado en otros puntos de España, me permití llamar a la cordura a nuestros vecinos; cordura que no estaban demostrando ninguna de las administraciones públicas desde bien temprano.

 

Condenamos la violencia institucional, la policial y la de elementos ajenos a esta Plataforma que inevitablemente se han inmiscuido. Condenamos toda violencia ejercida, venga de donde venga.

 

En todo momento, la Plataforma Pro-Soterramiento ha pretendido gestionar una convocatoria que no ha surgido de su organización; que ha surgido del malestar y el hastío sociales, por generación espontánea.

 

El objetivo de la plataforma siempre ha sido el de construir, plantear alternativas, pero los vecinos ya no creen en promesas; han perdido la fe y la confianza en sus gobernantes. Y ayer se tomó la peor de las decisiones posibles para lograr superar esa situación: proseguir la construcción del muro (sin comillas) que expulsará a varios barrios de la ciudad de la que forman parte.

 

Que después de que más de 50.000 vecinos, de forma absolutamente pacífica y ejemplar, se manifestaran llenando a rebosar el eje principal de la ciudad; después de un “encontronazo”, ostensible pero civilizado , a las puertas de la Delegación del Gobierno en donde se celebraba el consejo plenario de la Sociedad Murcia Alta Velocidad, sin haber dado espacio ni propuesta ni lugar a un gesto de acercamiento con los ciudadanos; después de 21 días de manifestaciones generalmente bien gestionadas, salvo casos singulares que hemos condenado sin excepción; que al día siguiente se proceda a culminar el muro que los vecinos rechazan, es un absoluto desatino, algo inconcebible desde la mínima dosis de cordura de la clase gobernante; algo que ayer mismo yo califique a algún medio como provocación o necedad, matizando que creía yo que se trataba de una necedad, pero que la ciudadanía entendió como provocación insultante.

 

No podemos comprender ni asumir las palabras del alcalde: “no hay ningún tipo de fractura entre la sociedad y la clase política”, o de las de los portavoces del PP diciendo que el soterramiento ya es una realidad mientras se expulsa a unos barrios y no se cede nada en la dirección de la reivindicación unánime de los vecinos, que asumen una vía en superficie para los trenes actuales, pero reclaman un mínimo de no castigo: poder seguir traspasando las vías y un muro asumible para llegar al centro de salud, al colegio, al instituto… a su ciudad. No podemos comprender que anoche la policía se enfrente a los vecinos pacíficos ante el paso a nivel de Santiago el Mayor y se inhiba ante la actuación de quienes protagonizaban los actos de vandalismo.

 

Que al día siguiente se retoman las obras de cierre de los pasos a nivel, de encerramiento de los vecinos y levantamiento de muros, nos ha llevado a la situación lamentable en la que estamos. La realidad se impone y es que hay una fractura social ante la clase gobernante, y de rebote la clase política, tan grande como el muro que ha mandado levantar, una fractura inmensa, profunda.

 

Y así no podemos resolverla. Santiago el Mayor es un barrio asediado por la policía desde hace más de veinte días; los dirigentes han mandado a la policía para que intimiden y peguen a los vecinos (nos remitimos a los vídeos que todos hemos podido ver). ¡Esos policías también son vecinos! Muchos viven en nuestros barrios, y a diario nos muestran su apoyo.

 

Lamentablemente, ayer han empezado su particular manera de sepultar: al no soterrar las vías, soterran los barrios, los entierran en la marginación y en la exclusión más absoluta. Un muro declarado hipotéticamente ilegal por los servicios jurídicos del Ayuntamiento de Murcia, un muro a cuya construcción se opuso el Pleno del Ayuntamiento (sin el PP), un muro al que se opusieron más de cincuenta mil murcianos en la manifestación del sábado 30 de septiembre.

 

Hemos dicho en más de una ocasión, que no queríamos otro “Gamonal” en Murcia y esa situación a la que nos referíamos explícitamente se ha producido. La crispación e indignación que se ha generado ha desembocado en esto. Se trata de la segregación de 200.000 vecinos de Murcia durante años, con el deterioro irreversible que esta marginación y exclusión supondrá para los vecinos por el muro. ¡Y pensar que todo esto se habría podido evitar con una estación previa provisional, antes de la llegada del AVE al destino final y definitivo, como en Valencia ha sido la estación Joaquín Sorolla! ¡Que ha sido rechazada por los gobiernos!

 

En todo caso, la Plataforma Pro-Soterramiento ha pretendido gestionar una convocatoria que no ha surgido de su organización; que ha surgido del malestar y el hastío sociales, por generación espontánea. Que ha apoyado sin duda alguna, pero que ha superado sus posibilidades de gestión. Ayer intentamos impedir las agresiones y los actos violentos con los propios cuerpos de nuestros miembros que se interponían con riesgo físico personal evidente.

 

Hoy no convocamos ni desconvocamos a nadie. Como hemos venido haciendo en este proceso, con la excepción de los martes que formaban parte de una dinámica ya vieja que arrancó en aquel julio de 2012, en que nuestros gobiernos regional y municipal se plegaron dócilmente a los dictados de una ministra de Fomento que hoy preside el Parlamento Nacional.

 

Pero, sin duda alguna, pedimos que quien se manifieste lo haga desde la cordura y la no violencia. De este modo, pueden seguir contando con el apoyo de esta Plataforma que no defiende más interés que el de los ciudadanos de nuestros barrios y de la ciudad de Murcia, y con nuestro intento de gestión, para el que pedimos la confianza, la ayuda y el apoyo de nuestros vecinos.